Uriel / Hades

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Uriel / Hades

Mensaje por Uriel el Vie Jun 29, 2012 4:31 am





DATOS BÁSICOS
NOMBRE:
Uriel
SEUDONIMO:
Hades
PROCEDENCIA:
Planeta Saturno
EDAD:
Aparenta 25-30 años
GRUPO:
Ángel
SEXO:
Masculino
ORIENTACION SEXUAL:
Bisexual
EMPLEO:
Guerrero/Diplomático
DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA
Soy alguien extraordinariamente paciente y sosegado, sé reflexionar sobre mis más duras y peligrosas acciones. Jamás me he dejado llevar por las tencaciones más hufanas.

La templanza es un don, mi don. Sé escuchar a todo aquel que cae sobre mi extraño aspecto. Mis ojos escrutan sus almas y con una sonrisa amable escucho sus pormenores. Juzgo sus actos con cautela y me preocupo por la integridad de los míos.

Soy un buen orador y también sé escuchar, todo ángel debería tener esas características.

Si bien, hay algo extraño en mi. He descubierto que puedo poseer rencor en mi corazón, aunque no odio. Siento vergüenza de mi mismo y por ello lo oculto con una capa de frialdad. Sufro desconfianza hacia la raza humana, así como hacia los seres que han surgido de nuestras mezclas. Sé que ellos no son malos, ni violentos, por naturaleza. Sin embargo, hay algo en mi que desea evitar a toda costa de nuevo el contacto.

Yo no era así, no me comportaba de esa forma despreciable. La muerte de mi hermano me conmocionó, así como la muerte de otros como yo. Todos moríamos por ayudar a unos seres que ni siquiera tenían el mínimo respeto hacia nosotros. Muchos seguían llorándonos por sus miserias, sin embargo jamás nos daban las gracias siquiera a su forma. Ellos se creían la mejor especie del universo, aplastaban y domaban a la naturaleza a su antojo. Las ciudades crecieron, el asfalto destrozó todo aquello que amé. Las almas de los animales sufrían terriblemente, así como de aquellos que aún estaban conectados a los bosques y praderas. Maldije a todos y me marché. Decidí irme.

Ayudé a filósofos, médicos y hombres de altos ideales a conseguir sosegar sus corazones. Abracé a los humanos como mis hermanos y ellos siempre se mostraron poco agradables conmigo. Fui juzgado cuando yo era el juez, aquel que tenía tal privilegio. Sufrí horriblemente y quedé marcado.

No puedo odiar, pero les temo y tengo un rencor que me carcome. Sin embargo, sigo dirigiendo a los míos con ecuanimidad. Mi mayor miedo es ser descubierto como un ser rencoroso y malévolo, cuando no lo soy, y también la muerte de Rafael. Deseo estrecharlo entre mis brazos, aunque es muy probable que me rechace, así como a su hermano. No puedo disculpar mi comportamiento pues creo que fue lo justo. Él no debía exponerse por su bien y por el bien de su raza. Espero cada día que entre en razón.

DESCRIPCIÓN FISICA

Que mis ojos desconcertantes no te atemoricen, evita pensar que te estoy juzgando mientras conversamos. Tu alma brillará frente a mis pupilas y sonreiré dichoso por aquellas historias que desees narrarme. El tacto frío de mi piel contrastará quizás con el tuyo, la suavidad de la punta de mis dedos es similar a la amargura que rodea mi boca. Soy un ser extraño de con extraordinaria complicaciones.

Sé que mis cabellos parecen la llama intensa que debería iluminar los infiernos, sin embargo coronan mi cabeza y antaño fueron tan largos y sedosos como los de mis hermanos. Hoy he dejado que disminuyan en longitud y a lo sumo rocen mis finas cejas. Mi rostro muestra unos pómulos marcados y una frente no muy ancha. Sé que quizás mi sonrisa pueda parecer cínica, sin embargo no hay nada más que una sinceridad aplastante. No suelo sonreír porque no hay motivos de dicha en un mundo tan contaminado, aunque en ocasiones al ver la esperanza depositada en los más jóvenes suelo alegrarme porque al menos haya cierta esperanza.

Tengo un aspecto delgado, a punto de ser frágil, cuando me enfudo en ropa algo ajustada y en túnicas demasiado amplias. Si bien, es sólo un efecto optico. Poseo una musculatura similar a la de un guerrero, si bien siempre fui un hombre de razonamiento.

Mi estatura rebasa los 180cm, tengo unos miembros acordes a mi tamaño aunque unos pies algo grandes, igual que mis manos. Y, como he dicho, mis ojos son extraños pues tienen distinto tamaño de pupila desde que tengo memoria. Quizás, el poder que albergo hizo que esto ocurriera.

Sobre mi voz, podría decir que es masculina y algo seria. Desde mi nacimiento he sido alguien escuchado como un gran líder, aunque siemrpe a la sombra de mi hermano Zeus. Yo poseía un poder privilegiado que podía contactarlos con aquellos que una vez amaron, por ello siempre me quisieron entre los míos aunque entre los hombres fui temido.

Posee dos pares de alas de color rojo que parecen llamaradas, igual que sus cabellos, algunas tienen un tono anaranjado que varia en tonalidad. Cuando las muestra parece el ave Fenix surgiendo de sus propias cenizas.
 
DATOS FAMILIARES
HISTORIA
Mi nacimiento es un misterio, al menos el nacimiento de mi corporeidad. Sin embargo, yo había nacido como ente tiempo atrás. La oscuridad lo engullía todo y el calor de la vida parecía alejada de cualquier recóndito lugar de un universo aún por nacer. Un gran estallido, al cual se añadió un silbido molesto que duró varias horas, provocó el surgimiento de planetas. Pude comprobar con mis propios ojos la asombrosa belleza de algunos de ellos.

Surgí de la división de varias almas, no recuerdo bien como ocurrió aquello. Pero las almas se emparejaban en aquella oscuridad ciega. Algunas no lograron tener cuerpo, quedaron a la deriva siendo el murmullo agitado de nuestro planeta. La nebulosa que nos rodea son las almas que aún siguen rodando entre nosotros, buscando quizás la oportunidad de surgir o nacer en el cuerpo de un recién nacido. El alma que hizo que surgiera la mía se llamaba Rea. Durante siglos estuvimos huyendo de la persecución cruel de Cronos, mi padre. El amor se otorgaron consumió su bondad y la crueldad se apoderó de él por culpa de las energías agotadas. Ella logró tener cuerpo, él terminó desapareciendo.

Pasaron varios siglos, aunque aún no se poseía medición real del tiempo, cuando comenzamos a lograr tener cuerpos que se adaptaron con rapidez al frío. Mis cabellos rojizos cubrieron mi frente y pude comprobar como otros nacían, todos junto a mí, y a ellos llamé hermanos. Pude al fin abrazarlos, pese a nuestra desnudez, y sonreír bajo una agobiante tempestad.

Los años pasaron y los amoríos de unos y otros fueron surgiendo. Los hijos de estos enlaces provocaban conflictos. Zeus era demasiado impulsivo y sus enamoramientos no eran agradables para la mujer que tomó como esposa. Yo me dedicaba a observar las almas que aún no habían nacido, espíritus que formaron animales cada vez más exóticos y en ocasiones hermosos jardines en medio de la pulcra nieve.

Mi paciencia y templanza era tomada como un insulto por sus corazones llenos de inquietud. Yo prefería observar con mis pupilas de distinto tamaño mientras sonreía levemente. Mis dedos se hundían en la húmeda tierra y mi voz provocaba que las almas danzaran a mi alrededor, mis cabellos se movían como si fueran una llama y mi felicidad se acrecentaba.

Los siglos transcurrieron volátiles y los inventos, así como nuestros poderes, se desarrollaron de forma pasmosa. Pudimos ver crearse naciones en planetas no muy lejanos, sin embargo el más llamativo era la Tierra. Aquel planeta estaba plagado de seres inferiores que prácticamente morían cuando nuestros chiquillos eran capaces de balbucear una palabra.

Decidimos que debíamos ayudarlos, se marchitaban rápidamente y sus vidas eran miserables. Compadecidos y deseosos de mostrar nuestros inventos, igual que otros seres bondadosos, nos aproximamos a ellos con amabilidad. Sin embargo, no todos fuimos amados de la misma forma. Mientras que unos eran aclamados por el populacho otros, como yo, sólo éramos temidos. Me apodaron Hades, el Dios del Inframundo, debido a mi poder especial de visualizar las almas y atraerlas hacia mi con mi voz.

Tiempo después fui llamado Uriel, el cual curiosamente es mi segundo nombre y el más usado, el ángel que tenía la posibilidad de ir al cielo y al infierno. En realidad el infierno no existe como creen los humanos, es un planeta distinto y yo con esos seres no deseo nada. Son oscuros, crueles, poco capaces de razonar más allá de sus ambiciones y por supuesto traen el mal con su sola presencia. Los humanos acabaron amando más a los demonios que a nosotros, y nosotros nos marchamos salvo Rafael. Ese maldito estúpido decidió seguir ayudándolos arriesgándose y arriesgando el secreto que poseíamos, pues nosotros habíamos sido mitos y poco a poco olvidados. Era nuestra oportunidad de marcharnos por completo y comenzar a meditar otras medidas contra los demonios.

Hablé con varios conocidos, los cuales había tomado como hermanos y familia próxima. Todos aceptaron mi medida hacia Rafael, la cual no fue otra que encerrarlo en la Fortaleza y dejarlo allí hasta que aceptara que estaba equivocado. Necesitábamos que él comprendiera, antes estaba su pueblo que aquellos que nos desterraron olvidándonos por completo.

De mi se han narrado crueldades, pero en realidad Perséfone me amaba y se entregó a mí deseosa de ser mi mujer. Su madre me veía como un ser frío y extremadamente racional, una serpiente con cabellos de fuego, por ello la alejó de mí y dejó que muriera. Sinceramente jamás la amé más allá de un vínculo dulce de hermandad, pero estaba dispuesto a ser su esposo y darle el amor que ella tanto apremiaba. Los humanos siempre han sido crueles conmigo, quizás por ello he desistido en ayudarlos y únicamente quiero salvar a los míos.

Actualmente me encuentro en mi planeta natal observando planos e informes para arremeter contra estos crueles seres, los cuales nos cazan y también codician todo lo nuestro. Los Oráculos han caído, igual que Venus se ve resentido por el expolio ocasional de piratas humanos, los vampiros y los lobos asolan con la ruindad que les pertenece salvo excepciones y el resto de seres son demasiado libres y pasionales, como mi pobre hermano Zeus.

Mi única misión actualmente es encontrar a Killian, es el hermano mellizo de Rafael. No hallamos a su hermano desde hace siglos, parece que ha sigo engullido por el universo y temo lo peor. Deberé juzgarlo con paciencia y tomar una decisión justa junto al resto de mis hermanos, familiares y respetados ciudadanos. Si bien, él es el único de provocar en su hermano un atisbo de cordura. Mis pobres sobrinos actualmente están a la deriva.

En ocasiones me siento un miserable, pero prefiero ser un miserable ahora que no más tarde cuando todo esté perdido.


FAMILIARES
Nombre
Edad • Grupo • Ocupación • Vivo o Fallecido
Padre: Cronos. Desapareció tras consumirse por el odio y el dolor. Las constantes peleas con su mujer, la cual pudo tomar forma, le hizo ser débil. Pronto murió cuando nos asentamos en el planeta quedando en silencio, asi como su recuerdo.

Madre: Rea (fallecida)
El dolor de la muerte de su esposo provocó que ella muriera. Yo la admiraba por su paciencia y bondad. Ella logró que mi alma surgiera, igual que la de mis hermanos. Sus cabellos rojos como la sangre fueron los primeros que pudieron contemplar aquellos que nos llamamos hermanos. Sus poderosos ojos azules con tonalidades verdes eran como gemas deslumbrantes en medio de la noche.

Hermano: Zeus (fallecido)
Obsesivo y obseso hasta la muerte. Un fuerte guerrero que se dejaba guiar por el placer carnal. Estaba decidido a repoblar el universo con su simiente. Tuvo multiples amantes y cientos de caprichos. Por su culpa muchos ángeles terminaron muriendo por su amor.

Hermano: Poseidón (fallecido)
Murió tras la muerte de varios de sus hijos a manos de los demonios. Eran los más jóvenes y hermosos, grandes atletas de nuestro planeta. Hombres llenos de bondad y decididos a cuidar el mundo que el destino había decidido ofrecernos. El dolor de la muerte de sus hijos, así como la muerte de la mujer que más amó entre todas las que pudo desear, provocó que muriera lentamente. Recuerdo sobre todo sus últimos días, el como lo contemplaba cerca de uno de nuestros más hermosos y profundos lagos sollozando.

Sobrinos:
Olivia, mi dulce Afrodita. Es una mujer con un talento innato que a todos nos conmueve. Su belleza y su dulzura es muy conocida, pero los humanos la tacharon como una mujer llena de deseo carnal. Jamás he visto a Olivia desear nada más allá de escuchar sus ruegos, así como sus lágrimas, por la liberación de Rafael.

Raziel, revelde e inteligente al mismo tiempo. Sus ojos llenos de sabiduría a veces también lo es por la ira. Siempre está discutiendo con su hermano Miguel, Ares, y creando sus propias guerras. Sin embargo, sé que ambos son de buen corazón y llevan consigo el honor de ser quienes son. Dos buenos muchachos siempre fieles a su planeta, aunque algo tozudos.

Gabriel, mi querido Hermes, siempre corriendo con su gran hiperactividad. Él me agota sólo de contemplarlo. Creo que él tomó de mi ese extraño gusto hacia los muertos, o más bien de ayudar al último adiós.

Shamuel, el Dionisio, un loco amante de las fiestas y la música. Jamás lo he visto deprimido, pues siempre encuentra algo que anima su rostro.

Hefesto y su gran corazón, el cual fue señalado como horrendo por culpa de los estúpidos humanos. Tuvo que soportar las burlas de muchos, así como la contención de su ira cuando escuchaba las malas palabras hacia su hermana Afrodita. Logan siempre fue un buen hombre, aunque no muy comprendido por todos.

Los mellizos Killian y Rafael, amantes de los humanos y testarudos como ellos solos. Son mi mayor preocupación. Soy severo con ellos por su bien, aunque creo que jamás comprenderán.

OTROS DATOS
FOBIAS
Temo ser descubierto como un ser lleno de rencor hacia algunas razas, así como mi corazón late apurado ante el miedo de ver dañada mi estirpe.


HABILIDADES
Teletransportación: es el proceso de mover objetos o partículas de un lugar a otro instantáneamente. Literalmente quiere decir «desplazar a distancia». Los ángeles no se desplazan por este método, como los demonios, pues poseen alas para moverse sobre la superficie. Si bien, estos seres de luz son capaces de hacer aparecer objetos gracias a este método.
 
Telequinesis: es el proceso de desplazar objetos con la mente. La telequinesis en los ángeles, así como en los demonios, es algo habitual. Desde el nacimiento pueden mover cualquier objeto, si bien la precisión y duración de estos desplazamientos se acrecienta con el paso de los siglos.
 
Control de elementos: Viento, Agua y Electricidad
 
Los más jóvenes tan sólo manejan el agua y el viento, pudiendo congelar cualquier elemento así como ayudar a la precipitación de la lluvia. Sin embargo, la electricidad comienza a ser parte de ellos a partir de los 1.000 años. Después de esta fecha empieza el dominio que no es total hasta llegado los 5.000 años, cuando sus poderes maduran por completo.
 
Barrera de ocultación: Los ángeles pueden caminar por los mundos sin ser sentidos como tales, tan sólo sus iguales pueden llegar a comprender de quienes se tratan aunque son incapaces de calcular a que estatus pertenecen hasta enfrentarse o presentarse.
 
Regeneración: La regeneración puede darse a nivel celular, de tejido, de órgano, estructura e incluso del cuerpo entero pero en algunos demonios (y ciertos casos) no se da o es altamente limitada. Dependiendo de las energías que posea el ángel tras la batalla, así como de su estado anímico (pues necesita estar en completa relajación), se hará de forma rápida o lenta (requiriendo varios días o semanas).
 
Metamorfosis: en estos seres suele ser hacia el aspecto animal, aunque también pueden aparentar ser plantas. Cuidado cualquier ser vivo puede llegar a ser un ángel.
 
Cometa: El poder cometa es para los ángeles que comienzan a poseer un par de siglos a su espalda. Es un poder que va madurando con el tiempo hasta llegar a la perfección. Este poder les permite tomar la apariencia de rocas sustentadas por la nula gravedad, como cometas próximos a impactar sobre la faz de los planetas. Durante esta transformación pueden moverse a gran velocidad, si bien la perfección absoluta de la técnica no llega hasta los 100 años. Durante ese siglo los ángeles se ven agotados al usar su poder y no pueden desplazarse en grandes distancias.
 
Velocidad, resistencia y fuerza sobrehumana: Los ángeles poseen una velocidad y fuerza mayor a cualquier otro ser, tan sólo puede ser igualado a la velocidad y fuerza a sus opuestos, los demonios. Así también una resistencia increíble.




DON ESPECIAL
Visión de almas

Puede ver las almas de otros ante él, estén vivos o muertos, y estas pueden narrarle secretos. Los muertos suelen pedir que les guíe en el camino a la paz, los vivos suelen susurrar sus deseos o dolor. Este fue el talento que le hizo ser el Dios Hades, Señor del Inframundo.


El tacto de la locura.

Cuando sus frías manos tocan tu alma puedes sentir como si tu vida se fuera, sin embargo el hilo que posee esta a tu cuerpo aún permanece. Sus ojos fulguran con unas llamas azules y rojas, las cuales terminan siendo violetas, danzando en sus orbes con desprecio y descaro. El dolor de tus extremidades aparece cuando sus finos dedos pellizcan ciertas zonas, causando de este modo un espantoso quebranto. Intenta no hacerlo enfurecer, pues usa con frecuencia este don para torturar y sacar información a las almas que sólo desean parlotear necedades.


ARMAS

Dagas del inframundo

Las dagas del inframundo representan al barquero Caronte en la empuñadura. Sus hojas son afiladas y son fáciles de enterrar en la carne de sus enemigos. Un corte con ellas provoca que el atacante olvide por unos instantes donde se encuentra y ante el estupor su cuerpo no reaccione. Por lo tanto sus músculos no cicatrizaran aunque su mente se restablecerá rápidamente pata luchar no será así con su organismo.

Espada del Olvido

Es una espada ligera que tiene pequeños espejos que pueden ser usados para despistar al atacante.


GUSTOS Y DISGUSTOS
Me Gusta:
- La compañía de los animales, sobre todo de perros. Siempre he poseído grandes canes que han sido mis mejores amigos, aquellos fieles a mí y no a otros.
 
- El silencio tras la tormenta.
 
- La justicia y la verdad.

- Los buenos sentimientos como el amor, aunque jamás he tenido semejante dicha.
 
Odio:
No conozco el odio, aunque sí detesto la maldad. No me agrada la oscuridad tiñéndolo todo con su crueldad. Los hombres tienen la culpa que esta mancha se extienda, por eso les guardo rencor.




OTRAS PERTENENCIAS
Dalí. Mi último perro, el más obediente y cariñoso de todos. Posee mayor tamaño que un labrador común, aunque tiene su aspecto y la belleza de esta raza. Es algo juguetón y siempre está guiándome por los senderos de los bosques cercanos a mi vivienda.
 
 
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